La industria cárnica estadounidense orquestó una campaña digital coordinada para desacreditar el reporte de EAT-Lancet, “Dieta para la salud planetaria” de 2019.
Estudio original: Changing Markets Foundation, 2025
Resumen de estudio: Meghann Cant, Faunalytics
Traducción de agencia moral en colaboración con Faunalytics
En enero de 2019, la organización sin fines de lucro EAT Foundation y la revista médica The Lancet publicaron uno de los estudios académicos más influyentes que se han realizado: el informe EAT-Lancet. El informe describió una “dieta para la salud planetaria” diseñada para equilibrar la nutrición humana y la sostenibilidad ecológica para una población mundial de 10 mil millones de personas. El documento recomienda duplicar, a nivel mundial, el consumo de alimentos saludables como frutas, verduras, legumbres y frutos secos, y reducir a menos de la mitad la ingesta de azúcar y carne roja, especialmente en el Norte Global, donde el consumo de productos de origen animal es excesivo.
El potencial del informe para impulsar la regulación y el cambio social representó una seria amenaza para las industrias cárnica y láctea, lo que derivó en un saboteo digital amplio y orquestado que marcó un momento crucial al vincular el cambio alimentario con una “guerra cultural” en Estados Unidos. En colaboración con Ripple Research, la Fundación Changing Markets analizó este fenómeno, identificando la red de científicos, médicos y periodistas afines a la industria que trabajaron para desacreditar las conclusiones del informe EAT-Lancet.
El análisis se basa en publicaciones de Twitter (ahora X) durante tres periodos: de junio de 2018 a abril de 2019, de junio de 2022 a julio de 2023 y de junio de 2024 a mayo de 2025. Esto permitió a los investigadores abarcar los meses anteriores y posteriores al lanzamiento del informe y monitorear los acontecimientos más recientes. Capturaron publicaciones críticas con el informe EAT-Lancet utilizando palabras clave y hashtags específicos como #Yes2Meat (sí a la carne) y #ClimateFoodFacts (datos sobre el clima y la comida). El equipo también analizó documentos y materiales filtrados que se obtuvieron por solicitudes de acceso a la información pública para revelar la coordinación interna de la industria.
Una red estrechamente coordinada
La investigación descubrió que la reacción negativa en línea fue impulsada por un pequeño pero muy comprometido grupo de “influencers“: personas con intención de desinformar y difundir información errónea. Los 100 principales influencers fueron responsables de más del 90% de la interacción total, y de entre ellos, los 20 principales por sí solos representaron el 69%.
Se observaron claros indicios de una campaña coordinada. Entre las 100 cuentas más influyentes, los investigadores identificaron una red central de 33 personas que difundían información errónea y que se etiquetaban constantemente, compartían contenido con un lenguaje similar y programaban sus publicaciones para amplificar el mensaje, generando picos de actividad. Más del 60% de los enlaces que compartían llevaban a artículos escritos por personas pertenecientes a la misma red. Este grupo se componía de tres categorías principales:
1) Científicos y académicos: estas personas solían presentar narrativas favorables a la industria como si fueran ciencia independiente. El científico Frédéric Leroy, defensor de la industria, fue la cuarta persona más influyente en general y figura central de la red, mientras que Frank Mitloehner, del Centro de Claridad y Liderazgo para la Conciencia e Investigación Ambiental de UC Davis (financiado por la industria), ocupó el sexto lugar.
2) Médicos e influencers de salud: estas personas tuvieron una participación significativa y desempeñaron un papel clave en la generación de la reacción negativa. El principal fue Shawn Baker, defensor del consumo de carne, seguido por Ken Berry, un médico que promueve las dietas paleo y ocupó el tercer lugar.
3) Periodistas y autores: Muchas personas de este grupo han forjado sus carreras promoviendo dietas keto o altas en carne a través de libros y artículos. La nutricionista Nina Teicholz, autora de “The Big Fat Surprise: Why Butter, Meat and Cheese Belong in a Healthy Diet” (“La gran sorpresa de la grasa: por qué la mantequilla, carne y queso forman parte de una dieta saludable”), fue la segunda persona más influyente en general.
Campañas respaldadas por la industria
La reacción negativa se concentró en dos hashtags principales: #Yes2Meat y #ClimateFoodFacts.
#Yes2Meat
Este hashtag se convirtió en el lema clave de la “oposición oficial” al informe EAT-Lancet. Fue utilizado por primera vez el 14 de enero de 2019 —tres días antes de la publicación del informe— por Ken Berry y Frédéric Leroy. Documentos sugieren que Frank Mitloehner lanzó una oposición académica de 40 científicos que coincidió con la campaña #Yes2Meat, y posteriormente aprovechó el “notable éxito” de la reacción para recaudar fondos de la industria cárnica. La campaña alcanzó a 26 millones de personas en Twitter, y las publicaciones críticas se compartieron seis veces más que las de apoyo.
#ClimateFoodFacts
Documentos filtrados revelan que este hashtag formaba parte de una campaña creada por la agencia de relaciones públicas Red Flag, probablemente en nombre de Animal Agriculture Alliance (la alianza ganadera de EE. UU.), un grupo de presión de la industria. Se lanzó el 9 de enero de 2019 para desacreditar preventivamente el informe EAT-Lancet atacando su credibilidad y utilizando el ecoblanqueo (greenwashing) en la industria ganadera. El “Instituto de la carne”, una importante asociación comercial de esa industria y otro cliente de Red Flag, también utilizó el hashtag. La campaña presentaba mensajes idénticos a favor del consumo de carne, publicados simultáneamente por múltiples fuentes afines a la industria.
Contexto actual
La reacción negativa de 2019 fue solo el comienzo. Desde entonces, la industria cárnica estadounidense ha consolidado su éxito, coordinando sus mensajes a través de eventos como la Cumbre Internacional sobre el Papel Social de la Carne de 2022, donde se presentó la Declaración de Dublín de los Científicos sobre el Papel Social de la Ganadería, y la Cumbre posterior de 2024, donde se emitió el Llamamiento a la Acción de Denver. Si bien se presentaron como conferencias científicas, estos eventos fueron principalmente ejercicios de relaciones públicas diseñados para crear narrativas favorables a la industria cárnica y mantener su legitimidad social para operar.
Tras la publicación del informe EAT-Lancet 2.0 en octubre de 2025, la Fundación Changing Markets sostiene que el entorno en línea es mucho más hostil. El panorama actual está marcado por:
- Teorías conspirativas generalizadas: las teorías de extrema derecha sobre élites globales que controlan la alimentación son cada vez más comunes.
- La “manosfera”: el consumo de carne se ha asociado a la masculinidad a través de dietas carnívoras y altas en proteínas, promovidas por figuras influyentes como Joe Rogan y Jordan Peterson.
- Menor moderación en redes sociales: plataformas como X (antes Twitter) y Meta han reducido la verificación de datos y la moderación de contenido, facilitando la propagación de la desinformación.
- Inteligencia artificial: la inteligencia artificial generativa puede acelerar la difusión de la desinformación mediante la creación de contenido falso convincente y mensajes altamente segmentados.
Si bien esto ocurrió en Estados Unidos, demuestra cómo la industria cárnica a nivel global comprende el poder de la “cancelación” digital para distraer, retrasar y obstaculizar acciones que podrían afectar sus ganancias, y está preparada para atacar cuando sea necesario.
Para contrarrestar esto, es urgente que activistas, medios de comunicación y legisladores comprendan quién está detrás de estas narrativas en redes sociales y cuáles son sus afiliaciones. Sin esta información, se pone en riesgo una oportunidad crucial para transformar nuestros sistemas alimentarios y lograr un futuro más saludable y sostenible.

